Los problemas auriculares son relativamente corrientes en los perros. Las otitis son relativamente frecuentes en los perros, sobre todo durante verano y en las razas que tienen las orejas colgantes. La otitis es raramente un problema primario. Es decir, los agentes infecciosos (bacterias y setas) raramente causan infección por ellos mismos, sino que lo hacen en reacción a un cambio del medio en el canal auditivo. El cambio más corriente es la acumulación de cera o de agua en el canal, que permite a las bacterias o a las setas presentes proliferar.
La primera medida consiste evidentemente en eliminar la otitis actual. Si el canal auditivo contiene muchos restos, la curación llevará su tiempo. Hay pues que retirar estos restos con la ayuda de un producto que limpie las orejas recomendado por su veterinario o incluso pedirle que sea él quien las limpie a fondo (esta intervención exige habitualmente la administración de sedantes). Si la infección es grave, el veterinario prescribirá probablemente antibióticos orales.
Una vez controlada la infección, aplica un régimen de prevención. Éste consiste habitualmente en limpiar y desecar las orejas del perro con una frecuencia que dependerá del ritmo de acumulación de la cerilla y de la actividad acuática del perro. Existen muchos productos excelentes. Pida la opinión de tu veterinario sobre cuáles son los más adecuados para tu perro. Si las soluciones de prevención propuestas aquí fracasan, puede deberse a que el animal sufre otros problemas de salud, como alergias o hipotiroidismo (que impide al sistema inmunitario combatir las infecciones). El veterinario podrá recomendarte pruebas de diagnóstico y medicinas eficaces.
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